domingo, 27 de octubre de 2013

Blanco y negro no están tan lejos. Otra visión de la Psicosis.

Hacía meses que no escribía en mi blog personal.
Es muy diferente a publicar en FB o incluso en un blog o web no personal.
En mi caso, me siento más en casa aquí, más en privado, en parte porque sé que no me va a leer casi nadie, en todo caso algún amigo perdido y aburrido.
Cuando vuelves a tu casa tras largo tiempo, traes acumulado en tu mochila muchos pensamientos por perfilar, emociones por manejar, sentimientos ambivalentes.
Todo ello hace dificil centrarse en un sólo tema.
Es más, lo hace casi imposible.
En la vida, a veces es mejor aceptar ciertos momentos tal como vienen, es más, creo que se deben aprovechar.
Por ello me he planteado escribir una entrada ambivalente donde el blanco y el negro se entremezclan, donde la tristeza y la alegría se suceden vertiginosamente.
Preguntad a un bipolar, probablemente esgrimirá una amplia sonrisa, pues su cerebro juguetea con la ambivalencia cosntantemente. Preguntadme a mi.
En la actualidad el Trastorno Bipolar (TBP) es más conocido que antes, pero antes, no hace demasiados años, era considerado junto con la Esquizofrenia, equivalente a la locura.
Si bien ambos trastornos son efectivamente un tipo de Psicosis, son por tanto un tipo de locura.
Y lo digo tranquilamente, no me gustan los tabues, y la palabra locura es uno de ellos.
La psicosis en general se define como una ruptura con la realidad que rodea al individuo.
En ese sentido tanto la esquizofrenia como el TBP serían locuras transitorias, de ahí el uso de términos como brote esquizofrénico o crisis maníaca (TBP) porque son temporales y en ese sentido se deberían diferenciar de la clásica locura de individuos que perdían el contacto con la realidad de manera permanente.
Y os preguntaréis ¿Qué interés puede tener una clase superficial sobre psiquiatría para todos vosotros, presuntamente sanos?
Pues ahí está la clave de esta entrada.
Quiero demostrar que esa ruptura temporal con la realidad que experimenta un esquizofrénico o un bipolar en el momento de una crisis o brote, lo experimentan casi todos los seres humanos en algún punto de su existencia.
¿Chocante?
No tanto, cuando desarrolle la idea.
Para empezar, quizás os interese saber que los que aún seguis leyendo esta entrada, probablemente estéis mentalmente más sanos que los que han abandonado la lectura.
Precisamente, el principal problema de todos los trastornos psiquiatricos que afectan a la percepción de la realidad, es la gran dificultad o resistencia a tomar conciencia de dichos trastornos.
Es por ello por lo que para algunas personas es completamente tabú cualquier tema relacionado con la psiquiatría, su subconsciente sabe perfectamente que algo funciona mal y el "yo" consciente lo bloquea, como mecanismo de protección. Mecanismo erróneo, como tantos otros mecanismos de defensa humanos.
Un ejemplo físico que veo a diario en urgencias. Muchos habréis tenido una cervicalgia, una tortícolis.
De hecho, cuando la columna vertebral detecta un dolor de espalda a cualquier nivel, su primera reacción es la de protegerse por medio de una contractura muscular. Prevendría así males mayores en el caso de que hubiese una fractura en alguna de las vértebras, limitando la movilidad de toda la zona.
El problema es que la contractura a veces puede ser mucho más dolorosa que la misma lesión inicial.
Es por ello por lo que habitualmente prescribimos un relajante muscular como el diazepam para reducir la contractura, pero tambien un analgésico potente para reducir el dolor y así indirectamente reducir dicha contractura (la columna vertebral se relaja).
Más secillo aún. La fiebre es un mecanismo de alarma del organismo para avisarnos de que hay una infección en curso. El problema, sobre todo en niños pequeños, es cuando esta fiebre es muy alta y combinada con una susceptibilidad individual de algunos niños, puede llegar a producir una convulsión, a veces grave.
En resumen, nuestro cerebro, a veces nos protege como una madre obsesiva, que hará cualquier cosa para que su niño no enferme. Y sabemos perfectamente que la sobreprotección nunca es buena.
Y tras esta larga advertencia a navegantes presuntamente sanos, empieza lo bueno.
Tengo la teoría de que la única diferencia real entre una Esquizofrenia o un TBP y casos de "locura transitoria" que pueden experimentar casi todas las personas presuntamente sanas, es la intensidad y la duración.
Llegados a este punto, muchos de vosotros ya habréis visionado o recordado alguno de esos momentos en vuestra vida.
¿Quien no ha perdido el control de sus emociones alguna vez, hasta el punto de perder la visión racional de la realidad?
¿Cuantos os habéis encontrado en un momento dado, aturdidos aún por la sacudida, asombrado e incluso asustados de lo que acabáis de hacer, algo que nunca pensabais que serías capaces de hacer, contrario totalmente a vuestras ideologías, creencias o filosofía de vida?
¿Y qué me decís de las creencias semi-mágicas, que no se basan en ninguna idea racional, como el mal de ojo, las posesiones, la misma existencia de un dios todopoderoso?
¿Y todos los crímenes contra la humanidad que se han perpetrado en base a creencias tan poco racionales como la superioridad de una raza sobre otra, la diferentes creencias religiosas o políticas, o simplemente por el simple menosprecio a la vida?
Algunos de estos casos afectando a grupos enteros de individuos, han sido catalogados por parte de algunos psiquiatras de psicosis colectiva.
Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra.
En ese sentido creo que los únicos realmente sanos son los animales, cualquier especie animal es más sana mental y socialmente que la especie humana.
No me quiero extender mucho más.
Solamente dejar, para los que puedan sentir pena por los que abiertamente expresamos nuestros trastornos, a veces simplemente nuestras debilidades, un pensamiento para la almohada.
Frecuentemente nuestras debilidades pueden convertirse en nuestros mejores aliados.
De hecho, hoy en día, con los avances en psiquiatría y neurología, un esquizofrénico o un bipolar, bien tratados médicamente pero sobretodo con una buena terapia psicológica, no sólo pueden llevar una vida totalmente normal, sino que pueden incluso aprovechar algunas de las características de su enfermedad en su favor.
Nosotros tenemos la mayor parte del tiempo una hiperactividad cerebral que bien aprovechada nos puede permitir acometer multitud de tareas diferentes, sin un desgaste o estrés excesivos.
Probablemente el resto de personas, los que no tienen estos trastornos, simplemente tienen un sistema de control de la actividad cerebral más desarrollado, por lo que evitan experimentar estos cuadros de forma regular, lo cual, por una parte no es siempre así (recordemos los casos expuestos más arriba sobre la "locura transitoria" de los supuestos "sanos) y por otra parte, ese super-control cerebral está efectivamente maniatando gran parte del potencial de dicho cerebro.
Finalmente recordar que grandes artistas y científicos, algunos catalogados de genios, sufrieron este trastorno, como Heminway, van Gogh y Virginia Woolf.
Eso no quiere decir que los bipolares seamos todos unos genios, sino que podemos ser personas con aptitudes tan buenas como los demás, y que donde los citados artistas murieron por desconocimiento o falta de tratamiento de su trastorno, nosotros ahora, ya no morimos.
Vivimos, vivimos la vida con mucha intensidad.